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Arquitectura Passivhaus

La alternativa a sumar un consultor a un equipo que no domina el estándar: encargar el proyecto completo a un estudio que ya proyecta así. No siempre compensa, pero cuando compensa, compensa mucho.


01 · La decisión

Estudio especializado o consultor externo

Son las dos formas de meter el criterio energético en un proyecto, y la elección depende bastante menos del presupuesto de lo que la gente cree.

Módulo interactivo · Las dos vías, de frente compara

Estudio especializado

A favor

    En contra


      02 · El trabajo

      Qué cambia en el proyecto

      Un proyecto pasivo no lleva más planos que uno convencional. Lleva otros.

      Las decisiones grandes se toman antes

      Orientación, compacidad y reparto de huecos dejan de ser consecuencia de la planta para convertirse en punto de partida. Es el cambio de método más profundo, y el que hace que un proyecto pasivo se distinga desde el primer croquis.

      El detalle constructivo gana peso

      Buena parte del esfuerzo se va a resolver encuentros: cantos de forjado, arranques, contornos de hueco, pasos de instalaciones. Es trabajo que en un proyecto convencional muchas veces se delega a la obra y que aquí no se puede delegar.

      El cálculo entra en el proceso creativo

      No al final para comprobar, sino durante, para elegir. Cada alternativa se prueba en el modelo, así que las discusiones dejan de ser de gusto y pasan a ser de números. Ver PHPP.

      La dirección de obra cambia de foco

      Además de lo habitual, hay que vigilar la continuidad de la envolvente y explicarla a los gremios. Un electricista que perfora la lámina de hermeticidad no está haciendo nada raro desde su oficio: hay que haberle contado que esa lámina existe.


      03 · La pregunta incómoda

      ¿Condiciona el estilo?

      Menos de lo que se teme y más de lo que se admite. Conviene ser preciso.

      No condiciona el lenguaje. No hay una estética Passivhaus. Hay edificios certificados de estilos completamente opuestos, y muchos no se distinguen por fuera de sus vecinos.

      Sí condiciona algunas decisiones de forma. La compacidad ayuda, así que los volúmenes muy fragmentados salen más caros de cumplir. El reparto de huecos deja de poder ser homogéneo en las cuatro fachadas. Y en clima mediterráneo, la fachada sur pide un elemento de sombra que hay que integrar en la composición en vez de añadirlo después.

      Ahí está la diferencia entre un buen proyecto pasivo y uno mediocre: en el mediocre, la protección solar es un añadido que se nota pegado. En el bueno, es parte del edificio —un retranqueo, un vuelo, una lama— y no habría manera de quitarla sin que se cayera la composición.

      Dicho de otro modo: el estándar no impone un estilo, pero sí premia proyectar con criterios que la arquitectura tuvo durante siglos y perdió cuando se hizo barato climatizar.


      04 · Antes de encargar

      Qué mirar en un estudio

      Además de que te guste lo que hace, que es condición previa y no negociable, hay tres comprobaciones específicas.

      Edificios terminados, no renders. Y mejor aún: edificios terminados con resultados de ensayo. La pregunta «¿qué n50 dio?» separa muy rápido a quien ha llegado hasta el final de quien se ha quedado en el proyecto.

      Experiencia en tu clima y en tu tipología. Un estudio con quince unifamiliares en el norte no tiene por qué saber resolver una promoción en Sevilla. Ver clima mediterráneo.

      Quién hace el cálculo. Si es interno, bien. Si lo subcontrata, también, pero conviene saber a quién y con qué grado de integración: un cálculo que llega por correo cada dos meses no dirige nada.


      Lo esencial

      • Hay dos vías: encargar el proyecto a un estudio especializado o sumar consultoría a tu equipo.
      • La primera evita fricción y un interlocutor; la segunda te deja elegir arquitecto por otros motivos.
      • Un proyecto pasivo no lleva más planos, lleva otros: el detalle constructivo gana mucho peso.
      • El estándar no impone estilo, pero sí premia compacidad, reparto de huecos por orientación y sombra integrada.
      • La pregunta que más separa: «¿qué resultado dio el ensayo de hermeticidad?».

      Preguntas frecuentes

      ¿Cuesta más el proyecto?

      Los honorarios pueden ser algo mayores porque hay más trabajo de detalle. A cambio, ese trabajo es exactamente el que evita sobrecostes en obra. Ver cuánto cuesta.

      ¿Puedo mantener a mi arquitecto de siempre?

      Sí, y es la vía más habitual: se le suma un consultor que aporta el criterio energético. Funciona bien siempre que el consultor entre pronto y el arquitecto esté dispuesto a que el cálculo condicione decisiones.

      ¿Hace falta que el estudio tenga el título del PHI?

      No es obligatorio para construir bajo el estándar, pero es una señal razonable de que ha pasado por el examen y maneja la herramienta. Más importante todavía es cuántos edificios ha entregado.

      ¿Sirve para rehabilitación?

      Sí, y ahí el criterio de elección es aún más exigente: rehabilitar bajo EnerPHit exige experiencia específica, porque el margen de maniobra es mucho menor.

      ¿Y ahora qué?

      Un proyecto pensado pasivo desde el primer croquis

      Energiehaus Arquitectos redacta proyectos con el criterio energético integrado desde el inicio, y calcula y certifica los de otros equipos.

      Ver su trabajo