Cómo se construye · Aislamiento
El aislamiento de un edificio pasivo
La pregunta que todo el mundo hace es cuántos centímetros. La que decide el resultado es otra: si esos centímetros rodean el edificio sin interrumpirse ni una sola vez.
01 · Lo primero
Un abrigo con la cremallera abierta
La comparación es tosca pero no falla: un abrigo excelente con la cremallera abierta abriga menos que uno mediocre bien cerrado. El calor, como el agua, no se reparte por igual: busca el camino más fácil y se va todo por ahí.
Por eso en un proyecto pasivo el aislamiento se dibuja primero como una línea continua alrededor del volumen habitado —la misma línea que después se comprueba en el ensayo de hermeticidad— y solo después se decide de qué grosor y de qué material es esa línea.
Un corte de pocos centímetros en una esquina puede pesar más en el balance que varios centímetros de espesor añadidos en toda la fachada. Cuando la interrupción es estructural y no se puede evitar, deja de ser un problema de aislamiento y pasa a ser uno de puentes térmicos.
02 · El espesor
Los últimos centímetros casi no valen nada
Aquí está la segunda cosa que casi nunca se cuenta. La relación entre espesor y aislamiento no es una recta: es una curva que se aplana. Los primeros centímetros hacen la mayor parte del trabajo y cada centímetro siguiente aporta menos que el anterior.
Eso tiene una consecuencia práctica muy concreta: llega un punto en que el mismo dinero rinde mucho más invertido en la ventana, en resolver un encuentro o en la protección solar que en seguir engordando el muro.
Cálculo con un aislamiento de conductividad 0,035 W/mK y el resto de capas del muro agrupadas. La forma de la curva es lo que importa; el valor exacto de un muro concreto sale de su composición real en el modelo de cálculo.
03 · El material
Todos aíslan; unos ocupan más sitio que otros
La propiedad que define a un aislante es su conductividad, la lambda: cuánto calor deja pasar por cada metro de espesor. Cuanto más baja, menos espesor hace falta para el mismo resultado.
Y ese es casi siempre el criterio real de decisión, porque el espesor no es gratis: se come superficie útil, complica los encuentros y engorda los cercos. Fija el objetivo de transmitancia y mira cuánto espesor pide cada familia de materiales.
Valores de conductividad orientativos por familia: dentro de cada una hay variantes con lambdas distintas, y el dato bueno es siempre el de la ficha técnica del producto concreto. La elección final no depende solo del espesor: pesan también el comportamiento frente al agua, el fuego, la huella de carbono y el precio.
Conviene resistir la tentación de elegir siempre la lambda más baja. Un aislante muy eficiente por centímetro suele ser más caro y con mayor huella de carbono, y si hay sitio de sobra —una cubierta ventilada, una cámara generosa— compensa usar más espesor de un material más humilde. Es una decisión de proyecto, no de catálogo.
04 · La posición
Por fuera, por dentro o en el medio
Dónde se coloca la capa respecto a la masa del muro cambia bastante más que el orden de las capas en el dibujo.
Lo esencial
- La continuidad manda sobre el espesor: un corte pesa más que varios centímetros añadidos.
- La relación entre espesor y aislamiento es una curva que se aplana; los últimos centímetros casi no aportan.
- La lambda decide cuánto sitio ocupa el aislante, y el sitio suele ser el criterio real.
- La lambda más baja no es siempre la mejor elección: cuesta más y tiene más huella.
- Por el exterior es la posición que mejor resuelve la continuidad; por el interior, la que más problemas de condensación plantea.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos centímetros hacen falta para Passivhaus?
No hay una cifra. El estándar fija un resultado para el edificio completo, no un espesor por elemento. En clima frío suele hacer falta bastante más que en clima cálido, donde el criterio que aprieta es el de verano.
¿Puede haber demasiado aislamiento?
Puede haber aislamiento que no compensa: en clima cálido, seguir engordando la envolvente más allá de cierto punto mejora poco y además dificulta evacuar el calor interior en verano. El cálculo es el que dice dónde está ese punto.
¿Y el aislamiento por dentro en un edificio existente?
A veces es la única opción, sobre todo con fachadas protegidas. Exige estudiar con cuidado el riesgo de condensaciones y resolver los encuentros con forjados y tabiques, que se convierten en puentes térmicos.
¿Los materiales naturales aíslan menos?
Su lambda suele ser algo más alta, así que piden más espesor para el mismo resultado. A cambio tienen mucha mejor huella de carbono, y en cubiertas o trasdosados donde sobra sitio esa desventaja no llega a serlo.
¿Y ahora qué?
Cuánto y de qué, para tu edificio concreto
El espesor óptimo sale de comparar lo que aporta cada euro invertido en cada parte del edificio. Eso es lo que hace el cálculo.
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