Cómo se construye · El «+1»
Protección solar y confort de verano
El principio que cambia al cruzar los Pirineos. En Centroeuropa el sol es un recurso escaso que se busca; en el sur de Europa es, media parte del año, el principal problema térmico del edificio.
01 · El problema
Un edificio muy aislado también atrapa el calor
Aquí hay una paradoja que conviene entender antes de nada. Una envolvente muy aislada frena el paso del calor en las dos direcciones. En invierno eso es exactamente lo que queremos. En verano significa que el calor que ha conseguido entrar —por la radiación solar a través de los huecos, por las personas, por los electrodomésticos— tiene difícil salir.
Por eso un edificio pasivo mal orientado o sin sombras en clima mediterráneo no se comporta como una casa normal un poco calurosa: se comporta como un invernadero. Y por eso el criterio que de verdad decide el proyecto en buena parte de España no es la demanda de calefacción sino la frecuencia de sobrecalentamiento: qué porcentaje de las horas del año se superan los 25 °C dentro.
La estrategia tiene tres patas y este es su orden de importancia. Primero, que el calor no entre: sombra sobre los huecos. Segundo, que lo que entre se disipe: ventilación nocturna aprovechando el salto térmico. Y solo entonces, si hace falta, refrigeración activa, que en un edificio bien resuelto es un equipo pequeño trabajando poco.
02 · La geometría
El sol de verano está alto; el de invierno, bajo
Sobre esa diferencia se construye la solución más barata, más duradera y que menos se avería de todas: un voladizo del tamaño correcto. No consume, no se rompe, no hay que accionarlo y no depende de que nadie se acuerde.
Funciona porque a mediodía, en el solsticio de verano, el sol está muy alto y sus rayos entran casi verticales; en el de invierno está mucho más bajo y entran tendidos. Un mismo alero puede tapar el hueco entero en junio y no estorbar nada en diciembre. Mira cuánto voladizo hace falta en tu latitud.
Geometría solar al mediodía solar en fachada orientada al sur, para un hueco de 2,10 m de alto. Es el cálculo real de altura solar en los solsticios; lo que no incluye son las horas restantes del día ni las sombras del entorno, que sí entran en el modelo del edificio.
03 · Cada fachada, un problema
Por qué el oeste es el enemigo
El voladizo funciona al sur y solo al sur. En las demás orientaciones el sol no viene de frente y desde arriba, sino de lado y bajo, y entonces la geometría deja de servir.
Sur
El sol entra alto en verano y bajo en invierno. Es la orientación amable: un voladizo bien dimensionado lo resuelve solo, y además regala calor gratis en enero.
Este
Sol bajo por la mañana, cuando el edificio aún está fresco de la noche. Molesta menos porque la casa tiene toda la jornada para disipar lo que entre.
Oeste
El peor. Sol bajo y de frente por la tarde, justo cuando el edificio acumula el calor de todo el día. Ningún voladizo lo tapa: hay que ir a protección móvil exterior o a menos hueco.
Norte
Casi sin radiación directa, así que no plantea problema de verano. A cambio da una luz estable y muy buena para trabajar, y sirve para ventilación cruzada.
De ahí una de las decisiones más rentables de todo el proyecto, y que no cuesta un euro: repartir los huecos por orientación en vez de por composición de fachada. Generoso al sur con su sombra, medido al este, lo justo al oeste y el norte para luz. Se decide en el anteproyecto, y después ya no se puede.
04 · Las herramientas
Siempre por fuera
Antes del catálogo, la regla que lo condiciona todo: la protección tiene que estar por el exterior del vidrio. Una cortina o una persiana interior detienen la luz, pero para entonces la radiación ya ha atravesado el vidrio y su energía ya está dentro de la casa. El efecto es una décima parte del de la misma protección colocada fuera.
Y la pata que casi nunca se nombra: la ventilación nocturna. En casi toda España la noche de verano es varios grados más fresca que el día, y ese salto es energía gratis para vaciar de calor el edificio. Aprovecharlo exige haberlo previsto —huecos practicables en dos orientaciones, seguridad para dejar abierto, protección contra insectos— y es de las cosas que si no están en el proyecto, después no se improvisan.
Lo esencial
- Una envolvente muy aislada también dificulta que salga el calor que ya ha entrado.
- En buena parte de España el criterio que decide el proyecto es el de sobrecalentamiento, no el de calefacción.
- El orden es: que no entre, que se disipe y solo entonces refrigerar.
- El voladizo funciona al sur porque el sol de verano está alto y el de invierno bajo.
- Al oeste ningún voladizo sirve: sol bajo, de frente y a la peor hora.
- La protección va siempre por fuera del vidrio; por dentro apenas hace efecto.
Preguntas frecuentes
¿Una casa Passivhaus necesita aire acondicionado en el sur?
A menudo sí, pero uno pequeño y que trabaja poco. La diferencia con un edificio corriente no es que no haga falta equipo, sino que hace falta mucho menos y funciona muchas menos horas.
¿No basta con un buen vidrio de control solar?
Ayuda, pero es una solución fija: reduce la entrada de sol también en invierno, cuando la queremos. Por eso se prefiere la sombra geométrica o móvil, que discrimina entre estaciones.
¿Y si el edificio ya está construido y sobrecalienta?
Las medidas eficaces siguen siendo exteriores: toldos, lamas, un porche, vegetación. Y revisar si se puede ventilar de noche, que suele ser la mejora más barata de todas.
¿La inercia térmica ayuda?
Bastante, y en clima mediterráneo más que en otros. Una envolvente con masa del lado interior amortigua los picos de temperatura y hace que la ventilación nocturna rinda mucho más.
¿Y ahora qué?
El verano se resuelve en el anteproyecto
Orientación, reparto de huecos y sombras: tres decisiones que no cuestan dinero si se toman a tiempo. Energiehaus proyecta y calcula edificios pasivos en clima mediterráneo, que es donde este criterio manda.
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