Cómo se construye · Empieza aquí
Cómo se construye un edificio Passivhaus
No hay materiales Passivhaus ni sistemas Passivhaus. Hay decisiones tomadas en el orden correcto. Esta página trata de ese orden: qué se decide en cada momento, quién lo decide y qué cuesta cambiarlo cuando ya es tarde.
Si has llegado buscando qué comprar, la respuesta es incómoda: casi nada de lo que decide el resultado se compra. Se dibuja. Un edificio con ventanas excelentes, aislamiento de sobra y un equipo de ventilación caro puede no cumplir el estándar; y otro con productos corrientes bien dispuestos, cumplirlo con holgura.
01 · El orden
Cada decisión tiene su momento, y solo uno
La orientación de un edificio se decide una vez. La compacidad, una vez. La posición de los huecos, casi. Después se puede seguir mejorando, pero ya solo por acumulación: añadiendo espesor, subiendo la calidad de los productos, complicando las instalaciones. Es decir, gastando.
Esa es la razón real de que los proyectos Passivhaus tengan fama de caros. No lo son por el estándar: lo son cuando el criterio energético llega tarde y hay que comprar con dinero lo que se podía haber conseguido con un dibujo.
Emplazamiento
Todavía se puede decidir
Ya está cerrado
La escala es orientativa y sirve para ver la forma de la curva, no para presupuestar: lo que importa es que crece de forma acelerada, no lineal. La cifra concreta depende de cada proyecto. Lo desarrollamos en cuánto cuesta una casa pasiva.
02 · Dónde se juega
Seis puntos donde se decide todo
Si hubiera que resumir la construcción pasiva en un plano, sería este: una sección con seis puntos marcados. Todos los proyectos que fallan, fallan en alguno de ellos, y casi siempre en el mismo: el encuentro entre dos elementos que resuelven dos oficios distintos.
03 · Los oficios
Quién decide cada cosa
Buena parte de los fallos no son técnicos sino de organización: dos oficios que resuelven bien su parte y mal el punto donde se tocan. Saber quién decide qué evita la mitad de esos huecos.
| Decisión | Quién la toma | Cuándo |
|---|---|---|
| Orientación y compacidad | Arquitectura, con el criterio energético en la mesa | Anteproyecto |
| Proporción y posición de huecos | Arquitectura + cálculo | Anteproyecto y básico |
| Composición de la envolvente | Arquitectura + consultoría | Básico |
| Resolución de encuentros | Consultoría, dibujando detalle a detalle | Ejecución |
| Elección de carpinterías | Arquitectura con el cálculo delante | Ejecución |
| Trazado de la línea de hermeticidad | Consultoría, y se comunica a todos los gremios | Ejecución |
| Ejecución de sellados y pasos | Constructora y oficios, con control documentado | Obra |
| Verificación final | Entidad certificadora, ajena al equipo de proyecto | Obra |
La fila que más sorprende es la del trazado de la línea de hermeticidad. No basta con dibujarla: hay que explicarla en obra, porque el electricista que perfora una lámina para pasar un cable no está haciendo nada raro desde su oficio. Si nadie le ha dicho que esa lámina es la envolvente, la romperá. Es exactamente lo que se comprueba en el ensayo Blower Door.
04 · Lo que sale mal
Los cuatro errores que más se repiten
No son errores exóticos. Son los mismos una y otra vez, y todos comparten la misma raíz: una decisión que se tomó cuando ya no era el momento de tomarla.
Llamar al cálculo cuando el proyecto está cerrado. El consultor llega y solo puede recetar más espesor y mejores productos, porque la geometría ya no se toca. Es el camino directo al sobrecoste que luego se le atribuye al estándar.
Comprar buenos productos y colocarlos mal. Una carpintería excelente montada fuera del plano del aislamiento pierde buena parte de sus prestaciones y genera un puente térmico en todo su perímetro. Ver ventanas.
No comunicar la línea de hermeticidad a los gremios. Se dibuja, se aprueba y nadie la explica en obra. Aparece en el ensayo, cuando reparar ya significa abrir acabados.
Dejar el ensayo para el último día. Si sale mal no hay margen, y la única salida es renunciar al certificado o romper. El ensayo se programa cuando la envolvente está cerrada pero los acabados aún no.
Lo esencial
- Casi nada de lo que decide el resultado se compra: se dibuja.
- El coste de introducir el criterio energético crece de forma acelerada según avanza el proyecto.
- Los fallos se concentran en los encuentros, donde se tocan dos oficios distintos.
- La línea de hermeticidad hay que dibujarla y además explicarla en obra.
- El ensayo se programa con margen para reparar, nunca el último día.
Preguntas frecuentes
¿Se puede construir Passivhaus con cualquier sistema constructivo?
Sí: ladrillo, hormigón, madera, acero o construcción industrializada. Cada sistema tiene sus puntos débiles propios —los encuentros en unos, la hermeticidad en otros— pero ninguno queda descartado por el estándar.
¿Hace falta una constructora especializada?
Ayuda mucho, pero más importante es que haya control en obra y que los gremios entiendan qué están ejecutando. Una constructora sin experiencia previa pero bien dirigida da mejor resultado que una experimentada sin control.
¿Cuánto se alarga la obra?
Poco, si el proyecto llega bien resuelto. Lo que alarga plazos no es el estándar, sino tener que resolver en obra detalles que deberían venir dibujados.
¿Y ahora qué?
El momento de meter el criterio energético es ahora
Cuanto antes entra el cálculo, menos cuesta cumplir. Energiehaus acompaña proyectos desde el anteproyecto, que es donde se decide la mitad del resultado.
Consulta tu proyecto →Las seis decisiones, una por una