Certificación · Empieza aquí
La certificación Passivhaus
Qué se certifica exactamente, qué categorías existen, cómo es el proceso, quién puede firmarlo y en qué casos compensa pagarlo. Sin el sello, quien afirma que el edificio cumple es la misma persona que lo ha diseñado.
01 · El objeto
Se certifica el edificio, no la empresa ni la persona
Aquí está la confusión que más consultas genera, y conviene despejarla antes de nada. Hay dos papeles que se llaman parecido, cuestan dinero los dos y no tienen nada que ver.
Se concede a una obra concreta
Acredita que ese edificio, calculado y construido, cumple los criterios. Va asociado a una dirección, no a quien lo hizo. Lo emite una entidad certificadora acreditada por el Passivhaus Institut tras revisar el cálculo y la ejecución.
Es lo que enseñas a un comprador, a un banco o a una mesa de contratación.
Se concede a una persona
Passivhaus Designer, Consultant o Tradesperson acreditan que alguien ha superado el examen oficial. Es una credencial personal y vitalicia —con renovaciones—, no un aval sobre ninguna obra.
Tener el título no certifica ningún edificio. Certificar un edificio no titula a nadie.
Un edificio puede estar diseñado por alguien titulado y no llegar a certificarse nunca. Y al revés: un edificio certificado puede haberlo proyectado un equipo sin ningún título, siempre que el cálculo esté bien hecho y la obra lo respalde. Lo que se examina es el edificio.
Si lo que buscas es la vía de los títulos, está en formación oficial del Passivhaus Institut.
02 · Las categorías
Classic, Plus, Premium y las variantes
No son niveles de lujo ni grados de «cuánto de pasiva» es la casa. Todas parten de la misma exigencia de eficiencia; lo que las separa es cuánta energía renovable genera el propio edificio. Classic no genera, Plus genera, Premium genera bastante más de la que consume.
Y hay dos variantes que no son categorías sino escenarios distintos: EnerPHit, para rehabilitación, y PHI Low Energy Building, para casos en los que el estándar completo no es alcanzable pero sí un escalón intermedio verificado.
Classic
Los umbrales que separan las categorías, según los Criterios para edificios del Passivhaus Institut (versión 10c, 20/09/2024): la demanda de energía primaria renovable no puede pasar de 60 kWh/(m²a) en Classic, 45 en Plus y 30 en Premium. Plus y Premium exigen además una generación renovable propia de 60 y 120 kWh/(m²a) respectivamente, referida a la huella proyectada del edificio.
La comparación detallada, con qué pide cada una y a qué tipo de proyecto le encaja, está en diferencias entre las certificaciones. Y si tu caso es un edificio existente, empieza directamente por EnerPHit.
03 · El proceso
Seis momentos, y ninguno es al final
El error más caro que se comete con la certificación es entenderla como un trámite de entrega. No lo es: es un acompañamiento que empieza cuando el proyecto todavía es un boceto y termina con un aparato midiendo en la puerta.
- Momento 01
Anteproyecto
Orientación, compacidad, proporción de huecos. Aquí se decide la mitad del resultado y todavía no ha costado dinero cambiarlo.
- Momento 02
El modelo de cálculo
Se construye el modelo PHPP del edificio y empieza a dirigir las decisiones en vez de limitarse a comprobarlas.
- Momento 03
Revisión de proyecto
La entidad certificadora revisa cálculo y detalles constructivos. Lo que se corrige aquí es gratis; lo que se descubre en obra, no.
- Momento 04
Ejecución con control
Se documenta lo que se ejecuta: encuentros, sellados, pasos de instalaciones. Sin ese registro, después no hay nada que revisar.
- Momento 05
Ensayo de hermeticidad
El único criterio que se mide físicamente. Se programa con margen: si sale mal, hay que poder repararlo sin romper lo ya acabado.
- Momento 06
Emisión
Con el expediente completo y el ensayo superado, se emite el certificado del edificio.
Los plazos dependen del tamaño y de lo ordenado que vaya el equipo, pero el patrón se repite: el trabajo se concentra al principio, no al final. Un proyecto que llama a la certificadora con la obra empezada suele acabar pagando dos veces —una por rehacer y otra por certificar—. El desglose completo está en la certificación paso a paso.
04 · Quién puede firmar
La independencia del certificador
No cualquiera puede emitir un certificado Passivhaus. Las entidades certificadoras están acreditadas por el Passivhaus Institut, y esa acreditación es lo que hace que el papel valga algo fuera del proyecto.
Hay además un principio que explica una duda muy frecuente —«¿por qué tengo que contratar a dos empresas distintas?»—: en un mismo proyecto, quien certifica debe ser ajeno al equipo que ha diseñado. Si el que calcula fuese el mismo que valida el cálculo, la verificación no verificaría nada. Es la misma lógica por la que un auditor no puede auditar sus propias cuentas.
El Passivhaus Institut lo formula así: «para evitar conflictos de intereses, el Certificador no puede llevar a cabo la planificación del proyecto Passivhaus (tener la función del diseñador Passivhaus) para el mismo edificio».
A la hora de elegir, lo que de verdad distingue a unas de otras es la experiencia acumulada en tu clima y en tu tipología. Lo desarrollamos en quién certifica y cómo elegirlo.
05 · La decisión
¿Compensa certificar?
Se puede construir siguiendo los criterios y no pedir el sello. Se ahorra el coste de la certificación y se pierde la verificación independiente. Si la respuesta depende de tu caso, estas tres preguntas suelen bastar para orientarla.
¿El edificio se va a vender, alquilar o financiar con criterios de sostenibilidad?
¿Concurre a una licitación pública o a una convocatoria de ayudas?
¿El equipo de proyecto ha entregado antes un edificio que cumpliera los criterios?
Es una orientación, no un dictamen. Y hay un matiz que casi nadie tiene en cuenta: la certificación no solo entrega un papel al final, también mete una revisión externa en mitad del proyecto. En equipos sin rodaje, ese control suele salir más barato que los errores que evita.
Lo esencial
- Se certifica el edificio. El título profesional es otra cosa y va con la persona.
- Classic, Plus y Premium comparten la misma exigencia de eficiencia; lo que cambia es cuánta energía renovable genera el edificio.
- EnerPHit es la variante para rehabilitación; Low Energy Building, el escalón intermedio verificado.
- El proceso empieza en el anteproyecto, no en la entrega: el trabajo se concentra al principio.
- Quien certifica debe ser ajeno al equipo que diseña; si no, la verificación no verifica nada.
- Sin sello, quien afirma que el edificio cumple es quien lo ha diseñado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta certificar un edificio?
Depende del tamaño, del uso y de en qué momento entra la certificadora. Lo que sí es constante es que llegar tarde encarece: el coste real no suele estar en los honorarios de certificación, sino en lo que hay que rehacer cuando el criterio energético aparece con el proyecto ya cerrado.
¿Y si al final el edificio no cumple?
Se identifica la desviación y, si es corregible, se corrige antes de emitir. Por eso el ensayo de hermeticidad se programa con margen. En el peor de los casos puede optarse por una categoría distinta, como Low Energy Building.
¿El certificado caduca?
El certificado del edificio acredita cómo se proyectó y se construyó, y no se renueva periódicamente. Los títulos profesionales sí tienen renovación.
¿Puedo certificar una reforma parcial?
Sí. EnerPHit contempla la rehabilitación por fases, con un plan que ordena las actuaciones para que cada una no estropee las siguientes. Es la vía habitual cuando no se puede intervenir en todo el edificio a la vez.
¿Sirve el certificado como certificación energética oficial?
No: son documentos distintos con marcos distintos. El certificado energético oficial sigue siendo obligatorio por normativa, y el certificado Passivhaus es voluntario y bastante más exigente.
¿Y ahora qué?
¿Quieres saber si tu proyecto puede certificarse?
Energiehaus es entidad certificadora Passivhaus y EnerPHit, con proyectos certificados en toda España y en Latinoamérica.
Consulta la certificación →Continúa por aquí