Cómo se construye · Puentes térmicos

Puentes térmicos

Un atajo por donde el calor se escapa sin atravesar el aislamiento. Pierden energía, sí, pero eso es lo de menos: son también el sitio exacto donde aparece el moho.


01 · El concepto

El calor busca el camino fácil

Si la envolvente fuera homogénea, el calor saldría repartido por igual por toda su superficie. No lo es: hay puntos donde un material conductor atraviesa la capa aislante —el canto de un forjado, un pilar, una losa de balcón que continúa hacia fuera— y por ahí sale mucho más calor que por el metro cuadrado de al lado.

Se llaman puentes porque literalmente lo son: un paso franco entre dentro y fuera. Y se miden con un valor lineal, por metro de encuentro, que en el cálculo del edificio se introduce uno a uno.

En un edificio corriente casi no se notan porque se pierden entre el ruido de todo lo demás. En un edificio bien aislado son lo contrario: cuanto mejor es la envolvente, mayor proporción de las pérdidas totales se concentra en esos pocos metros lineales.

Módulo interactivo · Termograma comparado arrastra el control
sin resolver
resuelto
fríocaliente · aquí se escapa el calor

Representación esquemática de lo que muestra una cámara termográfica desde el exterior en invierno: las bandas calientes son los cantos de forjado y los pilares, por donde el edificio está radiando al exterior el calor que paga por dentro.


02 · El problema real

La esquina fría y el moho

Este es el motivo por el que un puente térmico importa más de lo que sugiere su coste energético. Por dentro, ese punto está más frío que el resto del paramento. Y el aire caliente de una vivienda lleva vapor de agua: cuando toca una superficie suficientemente fría, ese vapor condensa.

Primero aparece humedad, luego una mancha, y al cabo de unos meses moho. Casi todas las patologías que se atribuyen a que «la casa no respira» o a que «los inquilinos no ventilan» son, en realidad, un puente térmico que nadie resolvió.

Lo interesante es que el moho no espera a que haya gotas: empieza a crecer bastante antes de llegar al punto de rocío, con la humedad relativa alta junto a la superficie. Por eso el criterio de proyecto no es «que no condense», sino mantener la superficie interior bastante por encima de esa temperatura.

Módulo interactivo · Cuándo empieza el problema baja la temperatura de la esquina
17,5 °C
55 %
10,7 °CPunto de rocío
13,2 °CUmbral de moho
4,3 °CMargen que queda

Aire interior a 20 °C. El punto de rocío se calcula con la fórmula habitual de psicrometría y el umbral de moho se sitúa donde la humedad relativa junto a la superficie llega al 80 %, que es el criterio con el que se trabaja habitualmente. Sirve para entender el mecanismo; la comprobación de un encuentro concreto se hace con un cálculo específico.


03 · El catálogo

Siempre los mismos sitios

No hay que buscarlos: se sabe dónde están antes de abrir el plano. Aparecen donde la estructura atraviesa la envolvente y donde dos elementos constructivos se encuentran.

El canto de forjado, el más frecuente de todos, sobre todo si la fachada es de una sola hoja. El balcón, que es la versión agravada: la losa sale al exterior y actúa como una aleta de refrigeración perfectamente diseñada para enfriar el edificio. Los pilares embebidos en fachada. El encuentro con la solera, donde el aislamiento tiene que doblar la esquina hacia el terreno sin cortarse. El contorno de cada hueco, que multiplicado por todas las ventanas suma muchos metros lineales. Y el arranque de la cubierta, donde se juntan dos capas de aislamiento distintas que a menudo no llegan a tocarse.

Ese contorno de los huecos merece atención aparte porque se resuelve en la colocación de la ventana, no en el muro: cuanto más se aleja el marco del plano del aislamiento, mayor es el puente térmico.


04 · La solución

Casi nunca es un producto

Cuando alguien pregunta qué material resuelve un puente térmico suele llevarse una decepción: en la mayoría de los casos no lo resuelve un material, sino una decisión de proyecto tomada a tiempo. Las cuatro estrategias, por orden de eficacia:

Evitarlo. No hacer que la estructura atraviese la envolvente. Un balcón apoyado en pilares propios, independiente del forjado interior, no tiene puente térmico porque no hay nada que cortar.

Envolverlo. Si el elemento tiene que salir, que salga rodeado de aislamiento por arriba, por abajo y por los lados, prolongando la capa unos centímetros a cada lado del encuentro.

Cortarlo. Con elementos específicos de rotura de puente térmico, que separan físicamente las dos partes de la estructura manteniendo la transmisión de cargas. Es eficaz y tiene un coste, así que se reserva para donde no hay alternativa.

Y si no queda otra, cuantificarlo. Un puente térmico que no se puede eliminar se calcula, se introduce en el modelo y se compensa en otra parte del edificio. Lo grave no es tenerlo: es no saber que está.

Todas estas decisiones se toman en el proyecto de ejecución, dibujando detalle a detalle. En obra, con la estructura hecha, las opciones que quedan son caras y peores. Es la lógica de el orden de las decisiones.


Lo esencial

  • Un puente térmico es un paso franco para el calor allí donde la envolvente se interrumpe.
  • Cuanto mejor aislado está el edificio, mayor proporción de las pérdidas se concentra en ellos.
  • Su peor consecuencia no es energética: es la esquina fría donde condensa y crece el moho.
  • El moho empieza antes de que haya condensación visible, con la humedad alta junto a la superficie.
  • Salen siempre en los mismos sitios y se resuelven dibujando, no comprando.
  • El que no se puede eliminar se calcula y se compensa; lo grave es no saber que está.

Preguntas frecuentes

Tengo moho en una esquina. ¿Es un puente térmico?

Es la causa más probable si aparece siempre en el mismo punto, en invierno y en una esquina o junto a un pilar. Ventilar más alivia el síntoma, pero mientras esa superficie siga fría el problema vuelve cada temporada.

¿Se pueden eliminar en una rehabilitación?

Muchos sí, sobre todo si se puede aislar por el exterior, que resuelve de golpe cantos de forjado y pilares. Cuando hay que aislar por dentro, algunos son inevitables y entonces lo que se hace es calcularlos y minimizarlos.

¿Cómo se calculan?

Con programas específicos de cálculo bidimensional que simulan el flujo de calor a través del encuentro. El resultado es un valor lineal que se lleva al modelo del edificio, junto con la temperatura superficial mínima que sirve para comprobar el riesgo de moho.

¿Un edificio Passivhaus tiene cero puentes térmicos?

El objetivo es que sean despreciables, no que no exista ninguno. Lo que exige el estándar es que estén resueltos o cuantificados, no que se hayan ignorado.

¿Y ahora qué?

Los encuentros se resuelven dibujándolos

Detalle a detalle, en el proyecto de ejecución y con el cálculo delante. Energiehaus resuelve y cuantifica los encuentros de proyectos pasivos desde 2008.

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