El estándar · Los principios
Los 5+1 principios Passivhaus
Seis decisiones que aparecen en todos los edificios que cumplen el estándar. No son seis productos que se compran por catálogo: son seis capas de la misma sección constructiva, y el orden en que se resuelven decide lo que cuesta.
El sexto —la protección solar— no aparece en los manuales centroeuropeos con el peso que tiene aquí. Por eso lo llamamos el «+1»: en clima mediterráneo deja de ser un complemento y pasa a ser estructural, tan determinante como el aislamiento. Lo explicamos en Passivhaus en clima mediterráneo.
Visión de conjunto
Un solo dibujo, seis decisiones
Antes de entrar en cada una, conviene verlas juntas: todas ocurren en el mismo sitio y se estorban entre sí. Una ventana excelente mal colocada arruina el aislamiento que la rodea.
- Principio 01
Aislamiento continuo
Una manta sin costuras alrededor del volumen habitado. La continuidad importa más que el espesor.
- Principio 02
Sin puentes térmicos
Cada canto de forjado y cada encuentro es un atajo para el calor. Se resuelven en el papel, porque en obra ya no hay sitio.
- Principio 03
Ventanas de altas prestaciones
El punto más débil de la envolvente, y el único que además tiene que dejar pasar la luz.
- Principio 04
Hermeticidad al aire
0,6 renovaciones por hora medidas en obra. No es una casa sellada: es una casa que ventila cuando se ha decidido.
- Principio 05
Ventilación con recuperación
Aire nuevo continuo recuperando el calor del que sale. Es lo que permite ventilar sin tirar la energía.
- Principio 06
Protección solar · el «+1»
La sombra es el sistema de refrigeración más barato que existe: no consume, no se avería y no se oye.
Principio 01
Aislamiento continuo
La imagen útil es la de un abrigo. Un abrigo excelente con la cremallera abierta abriga menos que uno mediocre bien cerrado. En un edificio pasa igual: el dato que decide no es cuántos centímetros hay, sino si esos centímetros rodean el volumen habitado sin interrupciones.
Y hay una segunda cosa que casi nunca se cuenta: el espesor tiene rendimientos decrecientes. Los primeros centímetros hacen casi todo el trabajo; los últimos, casi ninguno. Pasar de cinco a diez centímetros mejora muchísimo. Pasar de veinticinco a treinta, casi nada. Compruébalo.
El siguiente centímetro mejora el muro un 5,6 %.
Cálculo orientativo para un muro con aislamiento de conductividad 0,035 W/mK. La curva es lo que importa: llega un punto en que seguir engordando el muro deja de compensar y el dinero rinde más en la ventana o en la protección solar. Ahí es donde el cálculo con PHPP decide, en vez del ojo.
Principio 02
Sin puentes térmicos
Un puente térmico es un atajo. Un punto donde el calor encuentra un camino más fácil para salir que atravesar el aislamiento: el canto de un forjado que asoma, un balcón que continúa la losa hacia fuera, un pilar que corta la capa aislante.
No son solo pérdida de energía. Son la esquina fría donde condensa el vapor de agua, y donde unos meses después aparece el moho. Casi todas las patologías de humedad que se atribuyen a «la casa respira mal» son, en realidad, un puente térmico sin resolver.
La solución casi nunca es un material milagroso: es una decisión de proyecto —desolidarizar el balcón, envolver el canto, cambiar el orden de las capas— que hay que tomar cuando aún se está dibujando. En obra, con la estructura hecha, las opciones son caras y peores.
Principio 03
Ventanas de altas prestaciones
La ventana es la parte más débil de la envolvente y la única que además tiene que dejar pasar la luz, abrirse y no costar una fortuna. Es donde más dinero se puede tirar comprando bien un producto que luego se instala mal.
Porque una ventana no es solo el vidrio. Son cuatro cosas, y la cuarta —cómo se coloca— es la que arruina proyectos enteros con material excelente.
Y una advertencia que en clima mediterráneo es decisiva: más vidrio no es siempre mejor. Un hueco grande al sur bien protegido es una fuente de calor gratis en invierno; el mismo hueco sin protección es un radiador en agosto. Lo tratamos en protección solar.
Principios 04 y 05
Hermeticidad y ventilación son el mismo principio
Se explican por separado y eso genera la mayor confusión del estándar: la gente entiende que la casa se sella y que luego hay que meterle aire con una máquina, como si fuera un submarino. En realidad son las dos mitades de una sola idea: que el aire entre y salga por donde tú decides, y no por las rendijas.
Una casa con rendijas ventila mucho los días de viento y nada los días de calma. Nunca cuando hace falta. Sellar las rendijas y poner una ventilación controlada no es añadir una máquina innecesaria: es sustituir un sistema aleatorio por uno que funciona todos los días.
La pieza clave se llama recuperador de calor. El aire que sale y el que entra se cruzan sin mezclarse, y el que sale le cede su calor al que entra. Ese es el motivo de que se pueda ventilar de forma continua sin arruinar el balance energético. Mira lo que cambia según su rendimiento.
Con el recuperador apagado entrarían los 5 °C de la calle y habría que calentarlos enteros. A rendimiento alto, el aire llega casi a temperatura ambiente sin haber gastado nada en calentarlo. Ese salto es, literalmente, la diferencia entre poder ventilar siempre o no.
La hermeticidad, por su parte, es el único principio que se mide físicamente en obra, con el ensayo Blower Door. Y conviene programarlo con margen: si se hace el último día, lo que aparezca ya no se puede reparar sin romper.
Principio 06 · el «+1»
Protección solar
Aquí es donde el estándar deja de ser alemán. En Centroeuropa la radiación solar es un recurso escaso que se busca; en el sur de Europa es, la mitad del año, el principal problema térmico del edificio.
La buena noticia es que la solución más eficaz es también la más barata y la que menos se avería: geometría. Un voladizo bien dimensionado aprovecha que el sol de invierno está bajo y el de verano alto, y hace el trabajo solo, sin motores, sin consumo y sin mantenimiento.
Cuando la geometría no basta —fachadas a poniente, huecos existentes— se recurre a protecciones móviles, siempre por el exterior. Una persiana o una cortina por dentro apenas sirven: para entonces la radiación ya ha entrado y el calor ya está dentro.
Lo esencial
- Los seis principios ocurren en el mismo sitio y se estorban entre sí: se resuelven a la vez o no se resuelven.
- En el aislamiento manda la continuidad, no el espesor: los últimos centímetros apenas aportan.
- Un puente térmico no solo pierde energía; es donde aparece el moho.
- Una ventana son cuatro decisiones, y la que más proyectos arruina es cómo se coloca.
- Hermeticidad y ventilación son la misma idea: que el aire pase por donde tú decides.
- La protección solar es el principio que cambia al cruzar los Pirineos, y aquí es estructural.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto aislamiento hace falta exactamente?
No hay una cifra universal: depende del clima, de la tipología y del resto de decisiones. Por eso el estándar fija un resultado y no un espesor. En clima cálido, engordar el muro más allá de cierto punto rinde menos que invertir ese dinero en protección solar.
¿La ventilación mecánica hace ruido o gasta mucho?
Un equipo bien dimensionado e instalado es prácticamente inaudible y consume del orden de lo que consume una bombilla. Los problemas de ruido casi siempre vienen de conductos mal diseñados o de un equipo sobredimensionado.
¿Hay que cambiar filtros? ¿Cada cuánto?
Sí, es el mantenimiento principal del sistema y es sencillo. Suele hacerse un par de veces al año, y es lo que garantiza que el aire que entra esté limpio de polvo y polen.
¿Puedo aplicar solo algunos principios?
Puedes, y el edificio mejorará. Lo que no podrás es certificarlo ni esperar los resultados del estándar, porque los principios se compensan entre sí: la ventilación con recuperación tiene poco sentido en una envolvente llena de rendijas.
¿Y ahora qué?
Aplicar los seis principios a un proyecto concreto
Cada edificio resuelve estas seis decisiones de una manera distinta según su clima, su orientación y su uso. Energiehaus calcula y acompaña proyectos pasivos en clima mediterráneo desde 2008.
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