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El ensayo Blower Door: cuándo, quién y cuánto
Es el único criterio del estándar que no se calcula sino que se mide, y por tanto el único que no admite discusión. Lo que sigue no es la física del ensayo —eso está en hermeticidad— sino la parte práctica: en qué momento se contrata, qué hay que tener listo y qué pasa si el número no sale.
01 · El calendario
No es un ensayo, son dos
El error más caro de toda la obra es tratarlo como un trámite final. Cuando el ensayo se hace una sola vez, al terminar, ya no se puede reparar casi nada: las fugas están detrás del yeso, del falso techo y del solado. Por eso en obras que van en serio se hace dos veces, y la primera es la que importa.
Dicho en corto: el ensayo intermedio es diagnóstico y el final es examen. Ahorrarse el primero para ahorrar dinero es la forma más habitual de gastarlo por partida doble.
El límite que hay que alcanzar es 0,6 renovaciones por hora a 50 pascales en obra nueva, y 1,0 en rehabilitación con EnerPHit. Conviene proyectar con margen: apurar hasta 0,58 deja el certificado a merced de cualquier imprevisto de obra.
02 · Antes de que venga nadie
Qué tiene que estar listo
Un ensayo mal preparado da un resultado inválido y se paga igual. Esto es lo que suele fallar el día de la visita.
- 01La envolvente, cerrada y definida. Antes hay que saber exactamente por dónde pasa la línea de estanqueidad: qué queda dentro y qué fuera. Si eso no está decidido en proyecto, el ensayo no puede prepararse.
- 02Ventanas y puertas exteriores instaladas y selladas, con sus juntas terminadas. Una carpintería sin sellar perimetral falsea el resultado por completo.
- 03Pasos de instalaciones resueltos. Cada tubo, cable o conducto que atraviesa la envolvente necesita su pasamuros estanco. Es donde más fugas aparecen.
- 04Aberturas de ventilación obturadas temporalmente, y la ventilación mecánica parada durante la medición.
- 05Sifones llenos y desagües sin tapón de aire: un sumidero seco es un agujero abierto al alcantarillado.
- 06Chimeneas y conductos de humos sellados, y puertas interiores abiertas para que el edificio se presurice como un único volumen.
- 07Obra limpia y sin tajos abiertos. Además de falsear la medida, el polvo suelto sale disparado al despresurizar.
03 · La contratación
Quién lo hace y qué cuesta
Lo realiza un técnico con el equipo de presurización —un ventilador calibrado montado sobre un marco ajustable que se coloca en una puerta o ventana— y el software de registro. No hace falta que sea el certificador del edificio; de hecho suele ser una figura distinta.
Sobre el precio: no hay tarifa de mercado publicada y varía mucho, porque depende del volumen del edificio, del número de puertas de ensayo necesarias, del desplazamiento y de si se contrata un solo ensayo o los dos. Un piso pequeño y una promoción de cuarenta viviendas no se parecen ni en el precio ni en el procedimiento. Lo razonable es pedir dos o tres presupuestos y compararlos con las mismas condiciones sobre la mesa.
Al comparar, mira más allá del importe:
- Si incluye solo el ensayo final o también el intermedio, que es la diferencia importante.
- Si el precio incluye la búsqueda de fugas con humo o termografía, o solo la medición del número.
- Qué informe se entrega y si sirve tal cual para el expediente de certificación.
- Si el equipo está calibrado y con certificado vigente, y si se aporta.
- Si se contempla una repetición tras reparar, y en qué condiciones económicas.
Hay estudios y consultoras que lo ofrecen dentro de un paquete junto con el resto del acompañamiento técnico —entre ellos energiehaus.es—, lo que suele salir mejor que contratarlo suelto cuando ya hay consultoría en el proyecto.
04 · El plan B
Y si el número no sale
Primero, con calma: en un ensayo intermedio salir alto es lo normal y para eso está. El ensayo no es un juicio moral sobre la obra, es un instrumento de localización. Lo que sigue es recorrer el edificio despresurizado, sentir por dónde entra el aire —con la mano, con humo o con una cámara termográfica— y marcar cada punto.
Las fugas se repiten con una regularidad casi aburrida: encuentro de la carpintería con la obra, pasos de instalaciones eléctricas, cajas de mecanismos en el muro exterior, encuentro de cubierta con fachada, y el arranque de la solera. Casi todas son reparables mientras la barrera siga accesible.
Si el número sale alto en el final, las opciones se reducen mucho: abrir para reparar —caro y con oficios ya desmovilizados— o asumir que no habrá certificado. Es exactamente la situación que el ensayo intermedio existe para evitar, y la razón de que la hermeticidad se proyecte en vez de improvisarse.
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