El estándar · Confort

Confort y salud dentro de un edificio pasivo

Cuatro cosas que cambian al vivir dentro y que se pueden medir: el aire que respiras mientras duermes, la uniformidad de la temperatura, la humedad y el ruido. Ninguna aparece en la factura.


01 · El aire

Lo que respiras mientras duermes

El dormitorio cerrado es el peor sitio de la casa en cuanto a calidad del aire, y casi nadie lo sabe porque ocurre mientras dormimos. Dos personas exhalando CO₂ durante ocho horas en una habitación pequeña y con la puerta cerrada suben la concentración muy por encima de lo recomendable.

El aire exterior está en torno a 420 partes por millón. Por encima de 1.000 empieza a notarse en la capacidad de concentración; por encima de 1.400 la mayoría de los estudios ya reportan efectos sobre el descanso y sobre el rendimiento del día siguiente. Un dormitorio cerrado sin ventilación llega tranquilamente a esas cifras antes del amanecer.

Esa es la razón real por la que la ventilación continua importa: no por una obsesión técnica, sino porque es la diferencia entre despertarse descansado o con dolor de cabeza.

Módulo interactivo · CO₂ en el dormitorio mueve la ventilación
2
30
0,4 ren/h
2.256ppm al final de la noche
12m³/h de aire nuevo
420 · exterior
1.000
1.400

Cálculo de concentración en régimen estacionario con la producción típica de CO₂ de una persona en reposo y aire exterior a 420 ppm. Una habitación cerrada con la puerta echada suele moverse en torno a 0,3-0,5 renovaciones por hora; un sistema de ventilación de doble flujo aporta del orden de 30 m³/h por persona.

Cocina y comedor de una vivienda Passivhaus, con mesa de madera y luz uniforme
Lámina 01Interior de una vivienda certificada. El confort del estándar no se ve en la foto: se nota en que no hay corrientes, ni superficies frías, ni aire cargado.Energiehaus Arquitectos

02 · La temperatura

Uniforme, y por eso invisible

El confort térmico no depende solo del número del termostato. Depende de tres cosas más que casi nunca se nombran, y las tres mejoran a la vez en un edificio pasivo.

La temperatura de las superficies. Una pared bien aislada se queda muy cerca de la temperatura del aire, así que dejas de radiar calor hacia ella y desaparece esa sensación de frío junto a la fachada. La cuenta completa, con el cálculo, está en ventajas.

La diferencia entre estancias. En una casa corriente hay cinco o seis grados entre el salón con el radiador y el dormitorio del norte. En un edificio pasivo esa diferencia se reduce mucho, y con ella desaparece la costumbre de vivir en una parte de la casa en invierno.

La estabilidad a lo largo del día. No hay que precalentar por la mañana ni esperar a que la casa reaccione. La temperatura se mueve despacio, y eso se nota sobre todo al levantarse.

Lo curioso del confort bien resuelto es que es invisible: no se percibe como una cualidad, se percibe como una ausencia de molestias. Por eso cuesta tanto explicarlo sobre plano.


03 · La humedad

Ni moho ni sequedad, con matices

Aquí hay una buena noticia y una advertencia, y merece la pena contar las dos.

Desaparecen las humedades por condensación. El moho de las esquinas y detrás de los armarios aparece porque hay superficies frías donde condensa el vapor del aire. Sin superficies frías, no hay condensación y no hay moho. Es una de las mejoras más tangibles y afecta directamente a la salud respiratoria. Ver puentes térmicos.

Y en invierno el aire puede quedarse seco. Ventilar de forma continua con aire exterior frío —que trae poca humedad absoluta— baja la humedad relativa interior más que en una casa con rendijas. Es una de las pocas objeciones ciertas al sistema.

Se corrige de dos maneras: con un recuperador entálpico, que devuelve parte de la humedad junto con el calor, o ajustando el caudal a la baja cuando la casa está poco ocupada. Ambas cosas hay que decidirlas en proyecto; descubrirlo en enero deja pocas salidas buenas.

El rango cómodo está aproximadamente entre el 40 % y el 60 % de humedad relativa. Por debajo del 30 % aparecen molestias en garganta y ojos; por encima del 70 %, el riesgo vuelve a ser el moho.


04 · El ruido

La ventaja que nadie buscaba

Conviene precisar esto, porque suele contarse mal. El estándar regula el ruido, pero solo el que generan sus propios equipos: desde la versión 10c de los criterios, la ventilación mecánica no puede pasar de 25 dB(A) en dormitorios ni de 30 en estancias con extracción. Lo que no regula es el aislamiento acústico frente al ruido de la calle. Y aun así, eso es de las primeras cosas que menciona quien entra en un edificio pasivo en una calle ruidosa.

La explicación es sencilla: los tres elementos que se refuerzan para cumplir el criterio energético son exactamente los que dejan pasar el ruido. Mucho aislamiento en la envolvente, carpinterías de triple vidrio con marcos densos, y sobre todo hermeticidad. Esa última es la clave, porque el sonido se cuela por las mismas rendijas por las que se colaba el aire.

Con la particularidad interesante de que no hay que abrir la ventana para ventilar. En una calle con tráfico, poder dormir con el hueco cerrado y aire limpio es una diferencia enorme respecto a elegir entre ruido o aire viciado.

Es la ventaja que más sorprende porque nadie la fue a buscar: viene incluida.


Lo esencial

  • El dormitorio cerrado es el peor punto de calidad del aire de la casa, y ocurre mientras duermes.
  • La ventilación continua mantiene el CO₂ en niveles que un dormitorio cerrado no alcanza nunca.
  • El confort térmico depende de las superficies, no solo del termostato.
  • Desaparecen las humedades por condensación, que son el origen de casi todo el moho en vivienda.
  • En invierno el aire puede quedarse seco: es una objeción real y se resuelve en proyecto.
  • El estándar limita el ruido de sus propios equipos; el aislamiento frente a la calle viene de regalo.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor para personas con alergia o asma?

El aire entra filtrado, lo que reduce mucho el polen y las partículas del exterior, y no hay moho por condensación. Son dos factores que suelen importar bastante en esos casos, aunque cada situación es distinta.

¿Cómo sé qué CO₂ hay en mi dormitorio?

Con un medidor doméstico, que cuesta poco. Es un experimento revelador: déjalo toda la noche en la mesilla con la puerta cerrada y mira el registro por la mañana.

¿La ventilación mecánica quita el olor a cerrado?

Sí, y es una de las cosas que más se notan al volver de un viaje: la casa no huele a cerrada porque no ha dejado de ventilar mientras no había nadie.

¿Y si prefiero dormir con la ventana abierta?

Puedes hacerlo, simplemente ya no es necesario. Mucha gente que llega convencida de que va a seguir abriendo acaba no haciéndolo, sobre todo en invierno y en calles ruidosas.

¿Y ahora qué?

Esto se entiende entrando, no leyendo

Media hora dentro de un edificio pasivo en invierno explica más que cualquier página. Energiehaus tiene un edificio demostrador visitable.

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